miércoles, 26 de agosto de 2009

A su imagen y semejanza

Y creó Dios al hombre a su imagen;
a imagen de Dios lo creó;
hombre y mujer los creó. (Gn 1,27)

Me encanta leer, releer, descubrir y redescubrir que Dios nos hizo a su imagen y semejanza. En esto buena parte de culpa o ayuda la tienen los muchos y muchas criaturitos y criaturitas con las que convivo.
Hoy quiero dedicar unas breves líneas a una amiga de alma inquieta y corazón inmensurable. La Ojomeneada es: Tere Aragón. Ella dirá, ¿Por qué? Y yo, Porque sí, tá tocao. Porque, aunque ustedes no lo sepan, esta criaturita lleva unos pocos años del siglo pasado tratando de mejorar el mundo, porque otro mundo es posible, y la decada que vamos pasando del nuevo milenio derrochando energía, empuje, ganas y bien hacer en beneficio de todos, pero especialmente de los que menos pueden, o menos creemos que pueden, y porque de esto estoy convencido, un día aparecerá simplemente tecleando en google o cualquier otro buscador, como una de las personas que transformaron el pensar de la Humanidad y lo volvieron a imagen y semejanza del de Dios: Más capaz de amar y acogedor para con cualquiera que se cruce o esté cerca (el prójimo). Ah, y me encanta porque además es mi amiga.
P.D. Tere, de regalo, pincha en la foto o en la frase subrayada.

lunes, 30 de marzo de 2009

Prescripciones médicas

 

Per aixó, malgrat la boira, cal caminar. 
Lluis Llach

Resulta que llevo varias semanas con una contractura en la espalda y poco a poco nos vamos dando cuenta de que es muy probable que el origen haya sido una indigestión. ¿? Sí, haber tragado más mierda de la cuenta. Y es que el cuerpo admite lo que admite. Yo peso unos 90 kilogramos, así que haceros una idea de la cantidad de mierda que puede caber en este cuerpecito... hasta que revienta. Mi doctora me ha pedido que hable, que suelte lastre, que el cuerpo es sabio y rechaza lo que nos hace sentir mal. En los últimos años he entrado en la dinámica de tratar de llevarme bien con los que me rodean llegando, si hacia falta (que lo hacía) a convertirme en un insensato sumiso, que es el tipo de persona que gusta cuando uno se dispone a gobernar. (Por cierto la palabra insensato significa falto de sensatez, de cordura, pero bien podría referirse a la falta de sentimiento, pero esto sería una mala traducción aunque acertada para mi caso). Quizás porque vengo de un barrio humilde, entiendo que nuestro deber es atender al que es más pequeño, cuidar de él. Concretamente nunca llegué a comprender el refrán aquel que dice "cuando seas padre comerás huevo", en mi casa si alguien se quedaba sin comer era mi padre y mi madre, y lo mejor y primero para "los más pequeños", donde los más pequeños podían ser un hijo, pero también una hermana pasando necesidad o un vecino que estuviera solo y desamparado o hasta un hombre que pasaba las noches durmiendo frente a nuestro balcón. El primer recuerdo que tengo de cuando bajé yo solo a la calle es de un día de Reyes en que fui a estrenar mi balón de futbol. Bajé y en menos de cinco minutos ya había varios niños mayores "jugando" conmigo a un burreíto (Sí, me habían quitado el balón y se lo pasaban entre ellos sin que yo pudiera recuperarlo). Pero no hizo falta que yo protestara o me peleara, creo que ni lloré, simplemente hizo falta que alguien se diera cuenta de que yo era pequeño para que me devolvieran el balón y me aconsejaran paternalmente que subiera a mi casa con él si no quería que me lo volvieran a quitar. He aquí el barrio "bárbaro" en que me crie. Resulta que ahora soy mayor y fui prosperando, hasta llegué a la universidad (En mi barrio habrá entre unos 5 o 10 que hayan ido a la Universidad) y ahora trabajo y me muevo con gente de "mejor" categoría. Me refiero a que prácticamente ninguno es ateo o agnóstico o pase de la Religión y creo que ninguno ha tenido necesidad de ayudas para llegar a fin de mes, a no ser que quisiera sentirse ahogado por deudas provocadas por llevar una vida superior a sus posibilidades. Aquí es donde entra mi presente, en estar rodeado de gente que lleva una vida... Sí, gente que lleva... gente que trata de aparentar, que no sabes de qué van, gente que por su tamaña inteligencia y clase nunca te vendrán de frente, gente que es capaz de mentirte a la cara y decirte seguidamente que eres un desconfiado, gente capaz de justificar todos sus actos porque están avalados por dios (Que no por Dios, al que hace tiempo sacaron de sus vidas, al menos el Dios que yo conocí y que trato de reconocer en "los más pequeños" ya que en "los grandes" me cuesta mucho descubrirlo porque son tan grandes que Dios se les queda chico), gente que quiere un mundo nuevo, que espera ese otro mundo posible... sentados cómodamente en sus sillones o cátedras o cargos, simplemente esperando, como si ese otro mundo no fuera con ellos o conmigo, como si cada mañana no tuviéramos que luchar por hacerlo posible, como si bastara con los golpes de pecho y las lagrimitas por los que sufren, como si pudiéramos pasar del que vive a nuestro lado y hasta hacerle la vida imposible, como si pudiéramos enfadarnos con todos aquellos que no veneren a sus superiores que han sido escogidos por dios, como si tuviéramos que callarnos tanta hipocresía y palmaditas en la espalada... hablando de palmaditas en la espalda y volviendo al principio, quizás este haya sido mi problema, lo más probable es que la contractura me la hayan favorecido tantos golpecitos en las espalda, tanta condescendencia a la hora de darte por culo (En algún momento me tenía que salir el barriobajero que llevo dentro) y yo, que no me sé bien estas nuevas reglas de vida, en vez de dar las gracias me siento mal y hasta me duele. Tengo aún más rabia dentro y poco a poco la he de soltar, así se lo prometí a mi doctora y aunque solo sea ante el ordenador ya es una forma de sacarla de mí. Mientras escucho a Serrat cantando a los macarras de la moral:

Sin prisa pero sin pausa,
esos carcamales
organizan sus cruzadas
contra el hombre libre
más o menos responsable
de todos los males
porque piensan por su cuenta.
Sueñan y lo dicen.

Pido perdón si en algo pude ofender a cualquiera que lea este artículo, no fue mi intención molestar (aunque ahora que lo pienso tampoco me importa si hay quien se ofende por la verdad, a tiempo estamos de elegir cada uno cómo queremos vivir y cómo queremos ser, en qué persona vamos a transformar el cuerpecito que Dios nos ha dado con el Amor de nuestro padres. Y es que a veces se nos olvida que Dios, el Dios de la vida todo, todo, todo, TODO, lo hace con el Amor de las personas... y lo demás son estupideces del ser humano).

Nota para los que como yo no saben catalán, la introducción viene a decir algo así como que a pesar de la niebla debo seguir caminando. Un gran abrazo para todos los que hacéis un mundo mejor, aunque algunos piensen que creáis mal ambiente, gracias porque sois capaces de calmar las aguas y esto molesta ya que algunos solo saben pescar en río revuelto. Seguid soñando ese mundo nuevo y seguid construyendo... en libertad.

Cuestión de necesidades

 Este año ya por fin vuelvo a mi clase Unidad de Apoyo a la Intregración, la verdad es que desde el primer contrato que firme no he estado en ella, ya se sabe... por las “necesidadesdel centro”. Me resulta increible, quizá no tanto en la sociedad que vivimos, pero diré que me exaspera. Las necesidades del centro. Y para cuándo las de los trabajadores, o mejor aún y las del alumnado, y las necesidades de sus padres y las necesidades de los de la izquierda o los de la derecha. Nada, nosotros empeñados en respoder a las necesidades del Centro, haciendo oídos sordos a las recomendaciones de Jesús de Nazaret sobre aquello de que los tibios serían vomitados. Claro que el centro es lo que permanece... por ello hay que estar atentos a sus necesidades...

¿Permanece?

¿Acaso no será también algo más de la vida, que tendrá un antes y un después, que pasará, y si me apuran ni siquiera habrá llegado nunca a sentir? Sí, sentir. Y es que por más que quiera no puede.

Yo alguna vez habré sentido al centro como parte de mí, de mi vida, de mi día a día. Y él tan ingrato a lo más anotará mi nombre en algún papel (a extinguir por el formato digital) recordando cuál se suponía que era mi ocupación en aquel lugar. Y es que en el fondo, por más que quiera no deja de ser un espacio y como tal hemos de tratarlo. La única necesidad que tiene un espacio es la de ser llenado por vidas que den sentido a su existencia, es decir, su función no es otra que la de resolver las necesidades de cada uno de los que por allí pasamos. Sus paredes no serán capaces de recordar aquel día en que celebramos el día de Andalucía y Álex con un cajón fue el centro de la fiesta, ni la vez en que Juan contó ante sus compañeros cómo evitó que su hermana saltara del balcón mientras con la otra mano llamaba por el móvil a la policia o la vez en que los pastores de Belén entonaron sus cantos al Niño Dios rapaeando, o cuando aquel aprobado significó dos lágrimas de superación para aquel rostro tan lindo... o tanta vida que dejamos escapar porque no fuimos capaces de observarla en el momento en que nacía y estábamos tan interesados en explicar las funciones vitales de los seres vivos que en el fondo terminamos dando más importancia a las necesidades del Centro (Programaciones, curriculum, reuniones, actas, certificados...) aún cuando nosotros creíamos que estabamos hechos de otra materia, de la materia humana capaz de darlo todo por el ser humano, por amor a sus congéneres. Y hete aquí que a este maestro dejando escapar la oportunidad de responder a las necesidades de quienes le rodean día tras día. El amor es lo que nos distingue, lo que nos hace únicos. Es la necesidad que nos urge y es a su vez la única respuesta a nuestras necesidades. Ah, pero para empezar esta revolución hay que estar muy seguros y "necesitamos" tiempo para pensarlo y claro, pensando, pensando, somos unos lumbreras (para lo bueno y lo malo, dan prueba los avances tecnológicos y no tecnológicos) pero amando, amando, nos dan unas ganas tan tremendas de poseer aquello que amamos y controlarlo que llegamos incluso a renunciar a nuestra gran necesidad, la de amar, la de hacernos más persona. En fin tan solo es cuestión de necesidades.

martes, 2 de diciembre de 2008

Los lenguajes

Hoy en día se habla
de que nos comunicamos
básicamente en tres sistemas
de representación de la realidad,
según el canal principal de comunicación:
visual, auditivo y kinestésico.

Tú y yo

A mí me gusta ver, dejarme sorprender por lo que ocurre,
por lo que pasa.
A ti, sin embargo, te gusta mirar, comparar, observar, retener esa información.
A mí me gusta cantar, si es posible solo, pero también en grupo.
A ti te gusta hablar, estar con gente y contaros cosas, que yo olvido, que tú llevas en cuenta.
A mí me gusta estar con gente mejor que yo, gente que hace cosas que yo no hago, que canta mejor que yo...
A ti te da miedo pensar que algo no te sale bien o que puede no gustar a los demás.
Yo disfruto mi imperfección.
Tú sufres tu perfección.
A mi me gusta sentirme vivo, amar en cuerpo más que en alma,
sentir el calor del ser humano...
A ti te gusta más amar de pensamiento... y de obra, siempre y cuando sea fructuosa.
Te gusta moverte para conseguir algo,
tu vida es un continuo de tarea tras tarea.
Yo disfruto con la cercanía de quien quiero
y focalizo mi amor en el aquí y ahora,
si estás tú y si no estás a mi prójimo.
Tú prefieres sentir con la mente y vivir de anhelos.
Viviendo tan juntos... estamos tan lejos.
Cuando yo digo que quiero algo quiero eso precisamente,
y cuando no quiero algo digo que no lo quiero.
Si tú quieres algo,
lo primero que ocurre es que no sabes que lo quieres,
y después, cuando ya vislumbras lo que quieres...
no lo manifiestas,
bien porque no lo tienes claro todavía
bien porque no te parece adecuado querer lo que quieres.
Así por ejemplo,
si quieres un árbol con unas características determinadas,
no lo dirás,
irás balbuciendo pistas para que finalmente nos llevemos ese que quieres...
pero tú no podrás manifestar satisfacción porque,
aunque lo quisieras,
ya has dicho que no sabías si lo querías.
De alguna forma has determinado de antemano
no ser feliz con lo que logres...
por el qué dirán
o por el qué pensarán.
A mí me da igual dónde estar,
tú quieres estar en el plato y en la tajá,
pero sin que se sepa que has estado en un sitio
o en el otro
o en los dos a la vez.
Para ti, esto que nos ocurre es casualidad, coincidencia...
para mí, cuando algo se repite pasa a ser una constante, una rutina...
y esta a mí me está ahogando...
y a ti te falta el aliento...

solo nos salva que soñamos volar juntos.

miércoles, 15 de octubre de 2008

Hace tiempo

Hace tiempo que vengo escuchando demasiadas escusas. Que si "es que no sabía...", "no, yo pensaba...", "Y por qué no lo voy a hacer yo si los demás lo hacen", "La próxima vez...", "Es que no puedo...", y el sumun de todas la del que te mira con desprecio porque está por encima de todo, aún sabiendo lo mal que han actuado y el daño que han hecho.
Después nos sorprendemos de la sociedad que vamos construyendo (... las pocas veces que pensamos en ella) Con solo echar un vistazo alrededor descubrimos que cada vez estamos más solos, indefensos, abocados a la ley del más fuerte, del más poderoso o del más por encima.
Eso sí, mientras, cualquier escusa, que justifique nuestros modos de vida, nos vale. Sí, nuestros modos, que no nuestro rumbo, que ese hace tiempo que dejó de importarnos, dejó de estar en nuestra manos y dejamos a un lado porque nos impedía permanecer ociosos... y hay muchos que quieren que sigamos ociosos y no pensemos hacia donde vamos, porque les fastidiaríamos el negocio o dejaríamos de ser los siguientes en la lista de triunfadores de la vida que esperan que llegue su oportunidad... ¿de qué? de seguir ociosos.
La próxima vez que nos sorprenda que nuestros hijos no nos obedecen, o que la gente me ha dado de lado, o que no se respetan mis derechos, o que esta sociedad es injusta... echemos una vista atrás porque hace tiempo que venimos justificándolo, porque hace tiempo que venimos construyendo esta marginadora forma de vida, esta voraz manera de querernos... como si a cada bocado que nos damos fueramos más humanidad... mordida. Dolida, que ansía su bocado.
Me decanto por los que no se justifican, por los que el Amor es su razón de ser que los libera, el Amor con mayúscula, no el de follar que ese termina jodiendo al que tiene cerca, sino el de crecer en unidad (Unidad de unidos, que no es igual que uniformes, lo cual sería una pretensión nuevamente de los que están arriba, ni unidos a mi realidad, como si esta fuera la única buena y verdadera. Unidad de posibilidad de construir juntos) y del que mantiene la esperanza de poder llegar a un mundo nuevo.
Nuesta sociedad necesita vivenciar al ser humano desde la madurez, que no la vejez, la tristeza, el carcamalerío... sino desde la madurez que significa agradecimiento y gratuidad con los que vive el que ha descubierto la grandeza que encierra la pequeñez de las personas y el misterio de su futuro, que se hace posible a cada decisión, a cada paso, a cada palabra, a cada pensamiento, a cada... latido. Y madurez que significa "perdón, me equivoqué, ¿qué quieres que haga?"
Hay un rumbo posible, disponemos del barco y la tripulación, solo nos queda despojarnos de nuestra ataduras a esta aniquiladora forma de vida y confiar en los medios que se nos han dado. Y llegar a dar fruto porque hemos "madurado". Hacemos Nueva Humanidad.

sábado, 5 de julio de 2008

La vida que me hace escribir

Hace tiempo que no me decido a volver a escribir. Tengo muchos motivos para seguir haciéndolo y sin embargo, cada vez que me siento a editar mi blog, no consigo terminar aquello que empiezo.
Ya le debo artículos a casi todas las personas que quiero y están cerca. Le debo uno a mi hijo, capaz de levantar mi ánimo desde allí donde se encuentre. Uno a mi mujer, por su coherencia, su esfuerzo, su constancia, porque la administración le supo reconocer su sinceridad, para que siga así, porque la quiero...Otro a mis padres por su entereza y valentía al rehacer su vida aún en las peores condiciones. A mis abuelos, por el tiempo vivido, aunque ya se vaya acabando. A mis amigos, que luchan y aman por encima de desprecios y malestares, porque me hubiera gustado contar cómo los han insultado en el trabajo y cómo han querido robarles su dignidad aquellos que en algún momento la perdieron o ni siquiera la conocieron. A mis hermanos, únicos e irrepetibles en su capacidad para dar y amar. A la verdad, porque mientras yo calle mi parte, la parte que conozco de ella, lo que se cuenta es mentira o está incompleto. Me gustaría hacer un artículo a la gente del Último de la fila, porque gracias a ellos ya tengo canción para cuando muera, y que espero que ese día alguien cante por mí, mientras nos haremos parapetos. Al amigo que comparte conmigo sus inquietudes, sus viajes, miedos y hasta la música y palabras que lo emocionan. A mis alumnos, los que triunfan en la Vida con mayúscula a pesar del empeño de muchos por desheredarlos del puesto que les corresponde en esta Tierra, alegando su falta de productividad...
Hace mucho que no escribo pero hoy eso se acabó. Me decanto por mostrarme incluso en este vacío. Me decanto por no callar. Me decanto por empezar de nuevo porque la vida me vuelve a regalar las riendas de mi vida... y así soy feliz.

martes, 24 de junio de 2008

El año que fuimos unos caracartones

Lucía de los cartones había sido abandonada
 por el guapo de cara que fue el primero
que le prometió un amor dulce y sincero.
Tam tam go

 

A todos los caracartones y a todas las caracartonas.

 

            Este curso no solo no ha terminado sino que ni siquiera hemos llegado a las vacaciones de Navidad y en el colegio Bocanegra ya hay una palabra que define cómo será: caracartón.

            Para los que no saben lo que significa diré, antes de nada, que el cartón es uno de los materiales más modelables. Con él podemos construir lo que queramos, hasta hay los que hacen sus casas con cartón, porque aunque sea modelable también es duro, pero su dureza no impide que cuando vienen los malos tiempo se empape de todo lo que caiga. El cartón en forma de caja o embalaje es capaz de guardar las mayores maravillas, aunque a veces descubramos que alguien vino, y en lugar de añadir sus tesoros, “robó” lo que había, dejando vacío  su interior. Eso le pasa al cartón: que cualquiera puede hacer lo que quiera con él. Aún así, siempre queda la esperanza de que venga aquel que es capaz de reutilizar nuestro cartón y dar una nueva forma que responda a las nuevas necesidades. Yo alguna vez vi cartones que se colocaban tras la tela de una camiseta para que no quedaran huellas del paso de la pintura por la camiseta, dejándose manchar para que la parte trasera de la camiseta no fuera pintorreada. También he visto cartones en las patas de la mesa consiguiendo equilibrar las situaciones a favor de una convivencia pacífica durante la comida. Otras veces el cartón nos lo encontramos en las puertas logrando con su pequeñez que esa salida, que esa entrada, permanezca abierta para el que quiera pasar por ella. He visto alguna vez cartones que servían para gritar a los cuatro vientos, en forma de pancarta, cartel o póster, cuando llega el momento de alguna celebración recordándonos a qué nos llama el Perito Cartonero que nos dio forma. Hay quien construye sillas de cartón, uniendo el cartón de forma adecuada. Hay veces que lo usaron para construir “miniaturas” y que los más “grandes” se encontraran con personajes como  don Quijote y Sancho Panza, dos caracartones manchegos de un mundo de fantasía al que a veces nos parecemos los caracartones del mundo real, especialmente cuando soñamos, especialmente cuando ponemos los pies en la tierra.

            Algunas propiedades del cartón son la resistencia a la luz, esto es que no se decolora con el paso del tiempo, para ello es necesario fibras de madera altamente puras; la impermeabilidad a las grasas, que le permite contener alimentos sin que pierdan cualidades; y, una última, son una barrera para los líquidos o vapores, para ello deben ser combinados con materiales tales como la cera o el  plástico. Todas estas propiedades nos hablan de la necesidad de mezcla para ser más rentables, de la fundamental confianza en las propiedades del otro elemento para resultar útiles, juntos.

            Y lo de cara... porque todos tenemos una. Nos identifica, nos desvela, nos descubre, va por delante de nuestras palabras... y no comentaré nada más de la cara vaya que digáis que soy un caradura por “aprovechao” y lo que yo soy es un caracartón.


            Me queda una sola cosa: dar gracias al Perito Cartonero que nos mandó al caracartón número uno que nos recordó lo que somos y lo que podemos construir. Cada mañana siembra de cariño nuestro colegio y nosotros sólo debemos preparar nuestras cajas (de cartón) para recoger el fruto (os recuerdo, aunque no sea necesario, normalmente los frutos tienen dentro una semilla lista para ser plantada y dar nuevos frutos a su tiempo). Un beso.            

 

 

Caracartón número dos.